No hay que confiarse con el efecto liberatorio del finiquito

En dialogolaboral finiquitamos el año 2013 hablando del finiquito laboral, con motivo de una reciente Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, de 24 de julio de 2013. No obstante, antes de entrar en esta materia, no puedo dejar de comentar la reciente ?mini reformalaboral? con la que, por sorpresa, ha cerrado este año de reformas el Gobierno de la nación, la cual ya ha dado lugar a numerosos análisis y monográficos especializados.

La reforma se ha aprobado en virtud del Real Decreto-ley 16/2013, de 20 de diciembre, de medidas para favorecer lacontratación estable y mejorar la empleabilidad de los trabajadores, publicado en el B.O.E. del pasado sábado 21 de diciembre y que entró en vigor al día siguiente de su publicación. A modo de resumen destaco los siguientes cambios normativos:

  1. Ampliación de la edad del hijo que posibilita la reducción de jornada para su guarda legal (pasa de los 8 a los 12 años).
  2. Se prohíbe la realización de horas extraordinarias en contratos a tiempo parcial, ampliándose la posibilidad de usar horas complementarias, y se extiende el contrato de apoyo a los emprendedores a este tipo de contratos.
  3. Se amplía hasta los 12 meses el periodo para adecuar la distribución irregular de la jornada.
  4. Los pluses de transporte urbano y de distancia por desplazamiento del trabajador desde su domicilio al centro de trabajo habitual, cotizarán a partir de ahora desde el primer euro.

Expuesto lo anterior, me centro en la Sentencia del TribunalSupremo, de 24 de julio de 2013, la cual resuelve un recurso, unificando doctrina, en cuyo supuesto de hecho se cuestiona el efecto liberatorio o no de un finiquitorespecto de las cantidades derivadas de la efectiva realización dehoras extras por el trabajador demandante, y frente a las cuales renunciaba genéricamente en dicho documento sin que se hubiera abonado cantidad alguna por tal concepto en el documento de liquidación.

Relevante es que el trabajador firmó el finiquito. No obstante, presentó reclamación por entender que dicha redacción era manifiestamente opaca, y que las horas extraordinarias no estaban incluidas en la relación de conceptos liquidados, aunque posteriormente, en una redacción genérica, se hubiera introducido una renuncia concreta de las mismas.

Citando su propia jurisprudencia, el Tribunal Supremo recuerda que el finiquito no tiene carácter sacramental, sino que está sometido, como todo acto jurídico, a control judicial. Dicho control se establece teniendo en cuenta tanto el texto literal como los elementos y condicionantes específicos del contrato, conforme a las normas establecidas al efecto en el Código Civil, centrándose el Supremo sobre los tres elementos clave de los contratos: consentimiento, objeto y causa. Aplicando la doctrina al caso, entiende que no existió consentimiento ni hubo causa en el finiquito para que el mismo liberase sobre la reclamación por horas extraordinarias, precisamente por el hecho de que efectivamente el trabajador había realizado bastantes horas extras constatadas y que dicho concepto sumaba un importe considerable en comparación con la cuantía del finiquito. De esta forma, el Magistrado falla a favor del trabajador y condena a la empresa a pagarle lo debido por este concepto.

Con esta sentencia, bajo mi punto de vista, se dilucida toda duda que pudiera haber respecto al alcance liberatorio del finiquito, exonerando a la empresa frente a una posible reclamación solo en aquellos conceptos e importes efectivamente abonados, no así otros que se deban abonar y no sea así.

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