La sentencia del ERE de Canal Nou precipita el cierre de la primera TV autonómica

Mucho revuelo mediático se está generando tras hacerse pública la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana(en adelante, TSJ-CV), de 4 de noviembre de 2013, relativa al ERE de Radio televisión Valenciana (en adelante, RTVV), declarando en el Fallo de la misma la nulidad del procedimiento de regulación de empleo de carácter extintivo (en adelante, ERE) decidido por el Consejo de Administración del ente los días 21 y 22 del pasado agosto, previo periodo de consultas con la representación legal de los trabajadores que se saldó sin acuerdo.

Tras leer y oír la noticia en diversos medios informativos, en los que se pone de manifiesto que de tiempo atrás se viene denunciando una deficiente gestión del grupo, bien podía haber titulado este post como ?crónica de una muerte anunciada?. Aún con todo, no deja de sorprenderme que se haya hecho y permitido una gestión tan irresponsable de Canal Nou en los últimos años, con una plantilla sobredimensionada en la que, según distintos medios, había casi dos personas por puesto de trabajo.

Pero más allá de valoraciones periodísticas y personales, lo cierto es que el grupo radiotelevisivo daba empleo, al inicio del ERE, a un total de 1.628 trabajadores, mientras que, por ejemplo, antena 3, canal de ámbito nacional, cubre sus emisiones con menos de 1.000 trabajadores. Asimismo, las pérdidas declaradas en 2011 por RTTV ascendían a 171 millones de euros (sin contabilizar las ayudas de la Generalitat Valenciana), previendo (cifra no acreditada) unas pérdidas para el 2012 en torno a los 50 millones de euros. Así, difícilmente parece que pueda sostenerse cualquier entidad mercantil, pública o privada.

Expuesto lo anterior, también es muy llamativo, y así se ha manifestado en diferentes medios, la falta absolutade diligencia en la tramitación del ERE por parte de la Dirección del ente, permitiéndose, en este sentido, inclusoresponsabilizar al bufete de abogados encargado de asesorarle en dicho procedimiento. En este apartado, no me queda otra opción que poner en cuarentena tal ?acusación?, pues el bufete en cuestión es uno, si no el mayor, de los más solventes bufetes españoles en el mundo, así que más bien pudiera ser que la Dirección del grupo no haya querido (o “sabido”) atender al correcto asesoramiento dado por sus asesores técnicos en la tramitación del ERE, pues me parece verdaderamente chocante que a la luz de la sentencia se hayan podidoacumular tantos motivos de nulidad del despido colectivo, con el desprestigio que puede implicar para un bufete de tal categoría. Los motivos en cuestión son:

1.- Falta de transparencia por parte de la Dirección en el período de consultas/negociación con los representantes legales de los trabajadores, existiendo actos de ocultación a la hora de entregar la documentación necesaria a la parte social (por tanto mala fe en su actuar). Se infringe así  un apartado del Art. 51.2 del ET.

2.- Falta de concreción de lostrabajadores afectados por el ERE extintivo, otro aspecto más de la falta de transparencia demostrada por la Dirección del grupo, así como de incumplimiento del Art. 51.2 del ET.

3.- No solo hubo falta de concreción de los afectados, sino que tampoco se cumplió con el requisito deconcreción de los criterios a la hora de decidir los trabajadores afectados por la medida, de cara a evitar arbitrariedad y discriminación en la decisión. Enlazado con esto, la Dirección una vez había cerrado el número y nombre de los trabajadores afectados, decide modificarlo unilateralmente.

4.- El período de consultas con los representantes de los trabajadores no cumple con la finalidad buscada por el propio Art. 51.2 del ET, que no es otra que minimizar e incluso evitar el ERE. En este sentido el TSJ-CV entiende que la Dirección tenía una hoja de ruta inamovible, convirtiendo el periodo de negociación en un mero trámite formal vacío de contenido real.

Expuestos los aspectos técnicos que llevan a la nulidad del ERE, bajo mi punto de vista, que esta situación haya desembocado, por los motivos que sea (mala gestión del ente, crisis económica, plantilla sobredimensionada, insolvencia, etc.), en una declaración automática por parte de la Generalitat Valenciana del cierre del grupo público de radiotelevisión, nada más conocerse el fallo de la sentencia, le da a uno que pensar, en el sentido de plantearse si el efecto buscado con la tramitación del ERE, de una forma tan pésima, no era otro que el forzar la situación para que ?no quedara más remedio? que echar el cierre a la que pasará por ser la primera televisión autonómica en España que claudica.

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