Devengo automático de intereses por retrasos en el pago de salarios

He de reconocer que, tras asistir al XV Congreso Nacional de la Asociación Nacional de Laboralistas, celebrado los días 14 y 15 de este mes en Almería, podría nutrirme de contenidos tratados en el mismo, tanto para mi blog, como para estudiar, durante una buena temporada, pues el nivel técnico (también humano) y los temas abordados fueron de un calado digno de este Congreso de referencia nacional.

Dicho esto, siguiendo la línea habitual a la hora de seleccionar los contenidos de mi blog, de cara a llegar al máximo de lectores posibles (sean o no duchos en derecho laboral), en esta entrada me voy a detener en una sentencia que se comentó en una de las ponencias del Congreso y que me pareció de especial relieve a la hora de tenerla en cuenta, tanto por parte de los trabajadores como de los empresarios. En concreto hablo de laSentencia de la Sala IV del Tribunal Supremo, de 17 de junio de 2014, en la que se conoce sobre  un asunto donde el trabajador reclama el abono de un complemento salarial variable, más el 10% (anual) de intereses de demora, regulados en el Art. 29.3 del Estatuto de los Trabajadores.

El segundo motivo del recurso planteado por la empresa y resuelto en unificación de doctrina, versa sobre el referido recargo del 10% por mora en el abono del salario, manteniendo la empresa que ?sólo será procedente cuando la realidad y cuantía de los salarios dejados de percibir consten de un modo pacífico e incontrovertido, sin que la procedencia o improcedencia de su abono se discuta por los contratantes?.

En su Sentencia, la Sala IV del Tribunal Supremo reconoce que el criterio que tradicionalmente ha mantenido, ?conjugando lo que disponen los arts. 1100, 1101 y 1108 del Código Civil, siempre ha sido, efectivamente, que el recargo por mora al que se refiere el art. 29.3 ET únicamente cabe imponerlo cuando la realidad e importe de la retribución no satisfecha fuesen pacíficamente admitidos por las partes, esto es, cuando se trate de cantidades exigibles, vencidas y líquidas, sin que la procedencia o improcedencia de un abono se discuta por los litigantes?.

Si bien, el Tribunal, da un giro interesante a su doctrina, apoyándose para ello en una novedosa postura interpretativa de la Sala I (Civil) del Tribunal Supremo, en la cual expresa que ?«si se pretende conceder al acreedor a quien se debe una cantidad una protección judicial completa de sus derechos, no basta con entregar aquello que, en su día, se le adeudaba, sino también lo que, en el momento en que se le entrega …, porque si las cosas, incluso fungibles y dinerarias, son susceptibles de producir frutos – léase frutos civiles o intereses – no parece justo que los produzcan en favor de quien debió entregarlas ya con anterioridad a su verdadero dueño, es decir, al acreedor, y ésta es una conclusión apoyada por la «existencia de diversidad de grados de indeterminación de las deudas» y «la comprobación empírica de que los … criterios tradicionales dejaban la aplicación de la sanción en manos del propio deudor, al que le bastaba con negar la deuda o discutir la cantidad reclamada para hacerla indeterminada», pero sobre todo por la consideración de que «la sentencia no opera la creación de un derecho con carácter constitutivo, sino que lo tiene meramente declarativo, pues a través de la misma lo que se hace es declarar un derecho a la obtención de una cosa o cantidad que, con anterioridad a la resolución judicial, ya pertenecía y debía haberle sido atribuida al acreedor, y así, la completa satisfacción de los derechos del acreedor exige que se le abonen los intereses de tal suma ??.

A la vista de lo anterior, y sin detenerme mucho más en la literalidad de la Sentencia, el Tribunal Supremo, clarifica la actual posición de la Sala en relación con la cuestión debatida, y expone la ratio decidendi(razonamientos clave) del asunto, manifestando su inclinación por la aplicación flexible del interés «indemnizatorio» del Código Civil como regla general en toda clase de deudas laborales, de manera tal que el mismo se devengue siempre desde la reclamación del débito, y en caso de que haya prosperado (al menos parcialmente). De igual modo, tratándose de concretas deudas salariales, la solución ofrecida por el legislador (Art. 29.3 ET) ha de operar también de forma objetiva, sin tener en cuenta ni la posible razonabilidad de la oposición empresarial a su pago, ni que en los concretos periodos económicos esa cifra (10% de interés) sea superior o inferior a la inflación. Y ello, considera la Sala, que es así, tanto porque el mandato legal se expresa de forma imperativa y sin condicionamiento alguno (Art. 29.3 ET: El interés por mora en el pago del salario será el 10% de lo adeudado); cuanto por el importante elemento interpretativo que significan los trabajos parlamentarios previos «para desentrañar el alcance y sentido de las normas», cuya intención era mejorar para los trabajadores el régimen civil común de la mora en el incumplimiento de las obligaciones, que contemplaba un interés legal más bajo que la inflación?.

Finalmente, el Supremo desestima el recurso empresarial para la unificación de doctrina estableciendo:

  1. En el supuesto de que las deudas laborales no ostenten naturaleza salarial han de indemnizarse en el porcentaje previsto en el 1108 CC (interés legal), como ya se viene manteniendo desde la STS de 30/01/08.
  2. Tratándose de créditos estrictamente salariales han de ser compensados con el interés referido en el 29.3 ET (como, por otra parte, expresamente declaró la STS 29/06/12), se presente o no «comprensible» la oposición de la empresa a la deuda.

Antes de despedirme por hoy, me permito resaltar a modo de conclusión que la exigencia del interés del 10% anual por mora en el pago de cuantías salariales opera, como ya he indicado en el título de esta entrada, de forma automática, siendo, por tanto, exigible desde el mismo momento en que el empresario se retrasa en el pago del salario, con independencia de que se llegue a la necesidad de interponer una demanda por reclamación de cantidad (así lo entiendo al menos). Así las cosas, en caso de que la empresa os pague con retraso el salario pero voluntariamente (sin ir a juicio), entiendo que también se podría interponer la demanda de cantidad para el cobro del interés no abonado por el empresario.

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