Comunicarse bien dentro de la empresa: cuestión de sentido común

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Todos estamos de acuerdo en que la comunicación es un proceso innato del Ser Humano, para el que estamos preparados biológicamente y que nos diferencia del resto del mundo animal. Pues ¡aprovechémoslo! aplicando otro de los procesos que nos diferencian del resto de animales terrestres, el sentido común.

Sin la comunicación dentro de la empresa, nada se vertebra, su sistema nervioso se anquilosa y las acciones tendentes a la consecución de objetivos se congelan, cuando no se degradan. De ahí la importancia de tomar conciencia de este aspecto tan vital como el que más dentro de las empresas.

Sin entrar en cuestiones técnicas, canales de comunicación existentes  y demás aspectos que podemos leer en los manuales de máster, etc., voy a compartir reflexiones sobre la comunicación entre compañeros;  jefes y colaboradores; y en otras situaciones como las que afectan al conjunto de la plantilla o empresa, que me parece debemos gestionar con sensatez, responsabilidad y empatía.

Entonces, ¿qué debemos comunicarnos entre compañeros que colaboramos? Sencillamente cuestiones de trabajo que nos afectan conjuntamente y respecto a las cuales tenemos que coordinarnos y, en ocasiones, trabajar en equipo. ¿Obvio no? A veces no tanto. Para comunicarnos bien tenemos que empatizar: ?comunica a los demás lo que te gustaría que te comunicasen a ti?; tan sencillo como eso.

Al decir ?lo que te gustaría que te comunicasen a ti?, entiéndase cuestiones propiamente de trabajo. Por ejemplo: si llaman a la oficina para comentar un tema que llevas tú, no estás en ese momento y otro compañero coge el recado, te gustará que te dé el recado posteriormente; pues al compañero lo mismo. Dicho esto, vaya por delante que aun aplicando el sentido común, todos podemos tener fallos o despistes, yo el primero.

Así las cosas, no pensemos en la comunicación entre compañeros como la difusión de rumores (o cotilleos), por mucho que se compartan. No me refiero a eso. De hecho, aunque compartir la rumorología sea parte de nuestra forma de relacionarnos, creo que en entornos laborales, a pesar de que puedan fortalecer lazos entre compañeros, son más dañinos que otra cosa, por eso en la medida de lo posible y ante la falta de evidencia de las afirmaciones que se vierten en este tipo de comentarios, para mí, lo mejor es abstraerse, no hacer caso de los mismos y, por supuesto, no ser parte de su expansión. En definitiva, se trata de ser prudentes y no dejarse llevar por la corriente de la rumorología y el cotilleo.

Respecto a la relación entre mandos y colaboradores, para mí la palabra clave es ?confianza?, tanto cuando el que comunica es el jefe como cuando quien lo hace es el trabajador. Confianza para transmitir todas las cuestiones con sinceridad y, sobre todo, con claridad, ya sean instrucciones, comentarios, información, propuestas o llamadas de atención o de felicitación. Por tanto, si somos colaboradores, seamos claros, pensemos en qué parte de nuestro trabajo es merecedora de ser informada a nuestro jefe directo, como pueden ser las situaciones anómalas del día a día o cuestiones que se escapan a nuestro ámbito competencial o de decisión. Es difícil a veces guardar equilibrio y ni quedarse corto ni pasarse, pues a cada jefe le gusta que se le informe más o menos o de una u otra manera. Al final se trata de cogerle bien el pulso a nuestro jefe, y eso se consigue con tiempo, paciencia y capacidad.

En el caso de los jefes, algo que me parece básico es informar a los colaboradores de forma directa y clara, y siempre con corrección, pues si no el hilo comunicativo se viene abajo. De este modo, deberá comunicar cada cuestión que afecte a sus colaboradores, procurando que se enteren en el momento oportuno de los temas por él mismo y no por terceros, ya que lo segundo no suele agradar y se puede interpretar como una pérdida de confianza. Evidentemente, no siempre y en todo caso el jefe ha de informar rápidamente a sus colaboradores de cada cuestión que vaya a repercutirles, pues cuestiones oficiales (como aquellas que se van fraguando a nivel directivo) pueden llevar unos tiempos de comunicación que se ven superados en un gran número de casos por la rumorología. Ante eso solo queda confiar que en el momento correspondiente los jefes transmitan la información para romper con los referidos rumores y salir de dudas.

En relación con la comunicación a nivel colectivo, tanto de la dirección a la plantilla como viceversa, la clave, en mi modesta opinión, reside en comunicar los temas rompiendo las barreras de comunicación que, en muchas ocasiones, se dan en estas situaciones. La dirección tiene herramientas que no debe desaprovechar para comunicar aspectos de cohesión y de valores empresariales, aspectos relevantes del negocio, noticias e instrucciones de carácter general, siendo oportuno llevar estas comunicaciones a partir de un plan de comunicación o sistemática preestablecida al efecto.

Por otro lado, los trabajadores, ya sea directamente cualquier trabajador (por ser la empresa de reducido tamaño), ya sea a través de la representación de los trabajadores, la clave la encontramos en comunicar las cuestiones con calma y responsabilidad, así como desde el respeto a los derechos y deberes del resto de trabajadores y de la propia empresa. Así, los canales de comunicación, en condiciones normales, estarán abiertos y se romperán barreras. Para hacer la anterior afirmación parto de que todo empresario debería estar abierto a escuchar las inquietudes o peticiones de sus trabajadores, de lo contrario estaría abocado a tensiones internas y posibles conflictos.

Lo cierto es que el tema de la comunicación da para escribir largo y tendido, yo hoy tan solo pretendía recoger mi visión personal sobre este trascendental aspecto en la vida de las organizaciones.

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