Competencias laborales que nos harán marcar la diferencia

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La inclusión y experiencia en el mundo laboral debería potenciarnos como personas y como trabajadores, sacando lo mejor de nosotros y haciéndonos más capaces y válidos ante nosotros mismos y ante los demás. Eso es lo que entiendo que debería ser, otra cosa es que sea así, pues nuestra valía profesional no solo queda condicionada por las aptitudes que mostramos en el trabajo, sino también por factores externos (me refiero al entorno laboral y a nuestras circunstancias personales)que seguramente provocarán que en unos casos saquemos lo mejor de nosotros y en otros lo peor. Si bien, a mi modo de ver, toda situación que se produzca en el entorno laboral, por difícil que sea, es merecedora de sacar lo mejor que llevamos dentro.

En  mi experiencia laboral y, más concretamente, en mi experiencia en la gestión de Recursos Humanos, cada día aprecio con más claridad la importancia que tienen, con independencia del puesto de trabajo y del nivel formativo, ciertas competencias laborales que hacen que saquemos lo mejor de nosotros mismos en cada situación a la que nos enfrentamos, y que nada tienen que ver con cuestiones estrictamente formativas. Estascompetencias clave, digamos ?de carácter genérico?, nos van a hacer destacar o, sino al menos, encajar muy bien dentro de la organización, tanto con compañeros como con mandos superiores, lo cual al final repercutirá en que tengamos mayor confianza, seguridad y capacidad a la hora de trabajar.

Me voy a centrar en las tres que a mi juicio son más relevantes:

Actitud

Esta competencia es la más valorada por los gestores y mandos intermedios del hospital en el que trabajo; rara es la semana que no me hacen comentarios a este respecto en relación a sus equipos.

Mostrar buena actitud, es decir, buena disposición y comportamiento a la hora de enfrentarnos día a día a nuestras tareas, es el mejor reclamo que podemos hacer de nosotros mismos en el ámbito laboral. La actitud muestra, claramente, las ganas de implicarse en el trabajo y de integrarse en el equipo (y la plantilla), de seguir aprendiendo y mejorando constantemente, de colaborar en cuestiones que se puedan salir de las estrictas tareas de cada uno y de ayudar a que se genere un buen ambiente.

Qué diferente resulta un trabajador con buena actitud, de otro que no la tiene. Al final, las aptitudes (formación, preparación, cualificación) necesarias para cada puesto todos podemos adquirirlas, pero potenciarlas y mejorarlas es una cuestión personal (o más bien una decisión personal).

A mi modo de ver, la gran mayoría de nosotros somos trabajadores ?normales?, de nosotros depende convertirnos en trabajadores excelentes.

Empatía y trabajo en equipo

Otra competencia que, desde mi experiencia, valoro y se valora mucho, es la capacidad de empatizar con los compañeros. Hay gran cantidad de situaciones que nos permiten o pueden permitirnos poner en práctica esta competencia, como por ejemplo a la hora de gestionar tareas entre compañeras (trabajo en equipo) o de repartir los periodos de vacaciones. Saber ponernos en el lugar del otro para entenderlo y mostrarnos flexibles en nuestras posiciones o pensamientos, es una competencia que creo que está infravalorada.

La colaboración, no solo entre compañeros, sino también entre empleados y superiores, se demuestra empatizando y mostrando habilidades sociales, pues de este modo siempre vamos a ser más sensibles a los problemas o distintas situaciones que se produzcan en nuestro entorno de trabajo. Si mostramos una actitud empática y colaborativa estaremos lanzando un mensaje muy importante: nos gusta trabajar en equipo y el buen ambiente de trabajo, somos flexibles y no queremos generar problemas.

Todos sabemos el dicho: ?trata a los demás como te gustaría que te trataran a tí?.

Inteligencia emocional y autocontrol

Hilando esta competencia con la anterior, al ser empáticos no podemos caer en la trampa de no velar por nuestros intereses o de no defender nuestras posiciones. La inteligencia emocional nos va a salvar en muchas ocasiones de meter la pata o de excedernos de buenos; de ahí la importancia de trabajar esta competencia para saber lidiar con las distintas situaciones agradables y no tan agradables que se producen en el día a día laboral.
El autocontrol, como herramienta de la inteligencia emocional, me parece que es un aspecto clave para saber gestionar cada situación susceptible de conflicto, no solo entre compañeros, sino lo que es más importante, en la relación con nuestros superiores. Qué importante es saber controlar nuestras emociones o actuaciones en determinados momentos, bien callando o bien expresando las cosas con mesura.

Con esta entrada me despido hasta septiembre. Ahora que muchos nos vamos de vacaciones, y si no disminuye el ritmo de trabajo, es un buen momento para descansar, coger fuerzas y, porque no, también para reflexionar sobre aspectos que podemos mejorar en el trabajo, entre otros, a nosotros mismos.

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