Error inexcusable en el cálculo de la indemnización por despido

Hoy quiero compartir un procedimiento judicial de despido por causas objetivas económicas en el que he representado a una empresa y en el que, a raíz de tener en cuenta una antigüedad inexacta de la trabajadora en dicha empresa, se produce un error en el cálculo de la indemnización. Y lo comparto sin complejos, a pesar de que la Juez declaró la inexcusabilidad del error y la improcedencia del despido, porque del supuesto en cuestión se pueden extraer conclusiones interesantes para todos y porque además, como veréis, le hice trabajar a fondo a la Juzgadora, dictando una sentencia con más de cinco hojas dedicadas en exclusiva a motivar la inexcusabilidad de tal error.

 

De entrada he de decir que, si bien siempre acudo a los actos de conciliaciones administrativas de mis clientes, salvo que tenga otros compromisos que me compliquen la asistencia, a partir de ahora asistiré con mucha más razón siendo conciliaciones por despido. En este caso acudió al acto de conciliación, en representación de la empresa, la asesora fiscal y contable de la misma, ya que yo no podía acudir, y en dicho acto la trabajadora, asesorada por un representante sindical, maliciosamente (como ahora comprenderéis), declaró el error en el cálculo indemnizatorio por haberse tomado en cuenta una antigüedad menor a la real: había un contrato temporal de seis meses, previo al indefinido y sin solución de continuidad, mientras que yo tuve en consideración la fecha de inicio del contrato indefinido.

 

*** Nota: en las nóminas de la trabajadora constaba, al menos desde hacía años (desde que la empresa tenía contratados los servicios de su actual gestora) la antigüedad correspondiente al inicio del contrato indefinido; preguntada la administradora de la empresa sobre la antigüedad de la trabajadora no manifestó la existencia de un contrato temporal previo; y lo que es más importante, meses antes se había tramitado un ERE de reducción de jornada, viéndose afectada la trabajadora en cuestión, en el cual se reconocía en todo momento la antigüedad correspondiente al contrato indefinido (hubo asesoramiento por representante sindical), así como también en el momento de hacerse entrega de la carta de cese (también hubo asesoramiento de representante sindical).

 

En el acto de conciliación la asesora fiscal asumió y reconoció la nueva antigüedad de la trabajadora. Este aspecto fue clave en mi defensa de la excusabilidad en el acto del juicio, tratando de eludir así la mala fe empresarial en el cálculo. Por supuesto, también incidí en el resto de aspectos que indico en la Nota, refiriéndome, respecto a la falta de manifestación de ese contrato por parte de la empresa, a la situación de estrés por las dificultades que atravesaba el negocio y que vivía la administradora en esos momentos.

 

Al ser informado de lo sucedido en el acto de conciliación, puse de relieve la gravedad de la situación y traté de rehacerla hablando con los asesores sindicales de la trabajadora para que ésta admitiera la reincorporación en la empresa, pero se negó a ello, por lo que no pude proceder a un nuevo despido con el cálculo indemnizatorio correcto y me vi abocado a defender un caso de excusabilidad en el cálculo indemnizatorio que veía difícil de ganar.

 

Pasando ya a lo dispuesto en la sentencia, y comentándoos previamente que respecto al resto de puntos controvertidos la Juez dio la razón a la empresa (motivación de las causas en la carta de despido, falta de puesta a disposición de la trabajadora de la indemnización por falta de liquidez, cálculo salario/día, nuevas causas económicas respecto a las del ERE de reducción de jornada?), la argumentación respecto al error excusable o inexcusable a la hora de calcular la indemnización por despido fue, en esencia, la siguiente.

 

Tras citar un amplio repertorio de sentencias del Tribunal Supremo, la Juez indica que «El examen de los citados pronunciamientos jurisprudenciales revela que el TS maneja una pluralidad de criterios complementarios para determinar cuándo un error es excusable o inexcusable, pudiendo destacar los siguientes:

 

1)     Un criterio cuantitativo: la diferencia abonada y la adeudada.

2)     Un criterio de complejidad jurídica: la dificultad del cálculo indemnizatorio que puede dar lugar a una discrepancia razonable, por ejemplo cuando la fijación del salario exige un cálculo complejo.

3)     La concurrencia de dolo o culpa: si existe una voluntad consciente de incumplir el mandato legal o si la empresa ha empleado la diligencia propia del hombre medio o del buen padre de familia».

 

Así las cosas, la Juez entendió que más allá de la diferencia monetaria (hablamos de 400 Euros de diferencia), lo que provocó la inexcusabilidad es la falta de diligencia por parte de la empresa para poner de manifiesto la existencia del contrato temporal previo (criterio jurisprudencial admitido pacíficamente). Y eso sin tener en consideración la conducta ocultista de la trabajadora y sus representantes.

 

Asimismo, se argumenta que por mucho que la empresa reconociera la nueva antigüedad en el acto de la conciliación administrativa, ésta debería haber procedido a la readmisión de la trabajadora en dicho acto, enervando así el despido, para, en su caso, proceder posteriormente a un nuevo despido objetivo. Argumentación defendida en el juicio por la abogada demandante y que, de haber estado yo en su lugar, habría alegado igualmente.

 

Por tanto, las conclusiones claras que extraigo de este caso son:

1) En casos de despido, tomarse más en serio aún las conciliaciones administrativas;

2) cualquier error de forma en el despido puede ser definitivo (cosa que por otro lado ya sabía), de modo que a partir de ahora pediré al cliente que me aporte el certificado de Informe de Vida Laboral de la empresa (modelo A002 de Seguridad Social).

 

Os contaré, para cerrar esta entrada, que la empresa no tiene capacidad de pago de la referida indemnización, por lo que será el Fondo de Garantía Salarial el que se haga cargo de la misma, hasta los límites establecidos legalmente.

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