La intervención del abogado laboralista en los accidentes de trabajo

Son tantas las vicisitudes que pueden producirse en el ámbito laboral, que las competencias del abogado laboralista deberán cubrir un buen número de situaciones. No obstante, la relación de trabajo, la extinción del contrato y las bajas y enfermedades laborales son los supuestos sobre los que centrará su práctica diaria.

La labor del abogado dentro de la empresa

Los abogados que se dedican al Derecho del Trabajo no sólo trabajan con clientes particulares, muchos de ellos forman parte de la plantilla de las empresas, ocupando normalmente puestos de cierta relevancia. El mejor abogado laboralista no es, necesariamente, aquel que acepta todo tipo de casos, sino más bien el que domina todos los detalles de los problemas que se le plantean.

Cuando una empresa no cuenta con un buen especialista en este ámbito, el precio a pagar puede ser muy alto, así como cuando aquel no desarrolla su trabajo de manera eficaz. Esto puede observarse en materia de prevención de riesgos laborales, por ejemplo.

Si no se facilitan a los trabajadores las medidas de seguridad e higiene adecuadas, y si no se adoptan las precauciones necesarias para mitigar la incidencia negativa en su salud, es hora de que el afectado le exija su responsabilidad a los responsables.

El amianto y sus riesgos

El amianto es un mineral que se utilizó mucho en la construcción y en cierto tipo de industrias, gracias sobre todo a sus cualidades ignífugas (su resistencia a altas temperaturas es excelente). Sin embargo, desde mediados del siglo pasado diversos estudios fueron descubriendo los peligros de su uso para la salud. Aunque también se le suele llamar asbesto, técnicamente no son lo mismo, pero sí son parecidos.

Una larga exposición a este material puede generar cáncer de pulmón, mesotelioma maligno y asbestosis. Además, estas enfermedades podían manifestarse incluso décadas después de haber estado en contacto o expuestos al mineral.

Las localidades próximas a los centros industriales donde se utilizaba el amianto han experimentado muchísimos casos de enfermedades respiratorias, la mayoría gravísimas. A pesar de que las autoridades fueron limitando progresivamente su empleo, con rigurosos requisitos de seguridad, hasta prohibirlo por completo. A pesar de ello, hubo empresarios que siguieron utilizándolo, poniendo en peligro la salud de sus trabajadores.
Las reclamaciones de los afectados

Los afectados por la exposición al amianto acaban obteniendo, casi siempre, la declaración de incapacitados permanentes. Tendrán derecho a una pensión, calculada sobre la base de su retribución salarial. La incapacidad (parcial, total, absoluta o gran invalidez) dependerá de su capacidad para realizar, o no, algún tipo de trabajo. Además, cuando el empresario bajo cuyas órdenes trabajaron incumplió normas de seguridad legalmente establecidas, podrán solicitar también una indemnización vía judicial.

Han sido muy conocidos, por ejemplo, algunos casos de pueblos de Cataluña, Comunidad Autónoma con una alta concentración industrial y con muchos perjudicados por el amianto. También muchos obreros de la construcción han desarrollado cáncer y asbestosis (pequeñas heridas y cicatrices en los pulmones que provocan dificultades a la hora de respirar).

Ha habido juicios en los que se ha conseguido una indemnización importante para las partes. Podría haceros referencia a un caso del que tuve noticia. A Tomás Y. V., con cáncer de pulmón, se le reconoció una pensión de2.100 euros mensuales, de los cuales 350 ? debían ser abonados por el empresario, a modo de sanción. Pero no sólo obtuvo la pensión, sino que el mismo empresario tuvo que indemnizarle con 98.000 euros.

A pesar de ser un supuesto muy concreto, debe servirnos para hacernos una idea de la amplia cobertura que las leyes españolas dispensan respecto de los trabajadores y de todos aquellos que han sufrido un daño por culpa de un tercero. El recurso a un buen abogado laboralista se hace imprescindible en estos casos.

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